Después de 36 años, esto es lo que sí importa
- Gerardo Gómez Yillen
- 7 jul
- 2 min de lectura
Después de más de tres décadas en esta industria, uno aprende muchas cosas.
Aprende sobre rutas, temporadas, operaciones, negociación, tecnología.
Aprende a resolver rápido.
A anticiparse.
A tomar decisiones bajo presión.
Pero con el tiempo, también descubres algo más profundo:
Muchas cosas cambian en el turismo…
pero lo esencial permanece.
La industria cambia. Las personas no tanto.
En 36 años he visto transformaciones enormes.
Cambió la manera de reservar.
Cambió la velocidad de la información.
Cambió la relación entre viajeros y tecnología.
Pasamos de boletos impresos a plataformas inteligentes.
De llamadas telefónicas a automatización.
De procesos manuales a ecosistemas digitales completos.
Y todo eso ha sido positivo.
Pero hay algo que ninguna innovación ha reemplazado:
La necesidad humana de sentirse acompañado.
Lo que realmente recuerda un viajero
Con el tiempo entendí que la mayoría de las personas no recuerdan un viaje por lo “perfecto” del sistema.
Lo recuerdan por cómo se sintieron.
Recuerdan:
• quién los ayudó cuando hubo un problema
• quién respondió cuando nadie más contestaba
• quién tuvo empatía
• quién les dio tranquilidad
Porque cualquiera puede operar cuando todo sale bien.
La verdadera diferencia aparece cuando algo se rompe.
El valor de estar presentes
Un vuelo cancelado.
Un cambio inesperado.
Una emergencia.
En esos momentos, el servicio deja de ser transacción…
y se convierte en presencia.
Y eso, después de tantos años, sigue siendo una de las cosas más valiosas de esta industria.
Estar.
Responder.
Hacerse cargo.
El turismo no solo mueve personas
A veces olvidamos que detrás de cada viaje hay algo importante ocurriendo.
Un reencuentro familiar.
Una negociación clave.
Una luna de miel.
Un cierre de ciclo.
Una oportunidad profesional.
El turismo no solo mueve personas físicamente.
También acompaña momentos importantes de la vida.
Y cuando entendemos eso, cambia la forma en la que trabajamos.
Lo que sí importa
En Marplay creemos profundamente en la innovación.
En la evolución tecnológica.
En construir mejores procesos.
Pero también creemos que hay cosas que nunca deberían perderse:
• el criterio
• la sensibilidad
• la capacidad de escuchar
• la empatía
• la presencia humana
Porque al final, los destinos cambian.
Las herramientas evolucionan.
La industria se transforma.
Pero la necesidad de confiar en alguien…
esa sigue intacta.
Y probablemente, siempre lo estará.
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